BIOLUMINISCENCIA EN EL ALMA
Cuando llegan las cálidas nochecitas de verano, la atrevida luciérnaga sale a dar sus primeros vuelos luminosos. El espectáculo es grandioso. Qué ser tan bello cuando se enciende en la oscuridad. Oscuridad que cubre sus miedos y timideces ocultas. Es por fin libre, cuando todos la contemplan sin verla realmente. Como una máscara de actor, que saca un personaje tras otro, y en realidad no es ninguno de ellos. ¿Qué esconderá la luciérnaga? ¿Cómo serán sus días cuando el sol ilumina su ser y la deja al desnudo? ¿Se pondrá una máscara decente y correcta? ¿El “deber ser” es lo que le dicta la conciencia y no su corazón que solo brilla de noche a la luz de la luna? Todas preguntas sin respuestas. Sin embargo, todos la buscan en el amanecer , no a la que es durante el alba, sino a la que destella en los anocheceres; pero no la encuentran; como cuán espectro nocturno que desaparece como en un ensueño. Quieren alcanzarla, atraparla y contemplarla pero cuando creen haberla ...